septiembre 27, 2013

Entretien avec Louisa Aït Hamadouche, Membre du Conseil Consultatif de l’ACM

Paru dans observadorio-adarve.org

Entrevista a Louisa Aït Hamadouche, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Argel

Lunes 13 de mayo de 2013

¿Ha habido un impacto de las revueltas árabes en Argelia?

No creo que se pueda decir que no ha habido un impacto a nivel de los poderes públicos desde el momento en que la legislación sobre los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil ha cambiado. La cuestión estriba en si este impacto ha sido positivo, es decir, si ha redundado en una apertura o, por el contrario, ha jugado un papel más bien disuasorio promoviendo una mayor cerrazón del régimen. En este sentido, y en relación con los actores apolíticos, es decir, la sociedad civil exclusivamente, y de un punto de vista externo, yo diría que este impacto ha sido más bien negativo.
Cualitativamente la nueva ley de asociaciones es extremadamente restrictiva en relación con las organizaciones de la sociedad civil en le medida en que prohíbe toda financiación exterior así como los vínculos con partidos políticos. Esto último significa que un partido político no puede asentar su base social a través de una asociación aunque el vínculo entre ambos no sea orgánico. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que un partido político no sólo actúa durante las elecciones, debe estar presente en el terreno, y que para asegurarse un arraigo social debe tener un relevo en la sociedad civil.
Otra restricción para aquellos que quieren crear organizaciones de la sociedad civil es la obligatoriedad de probar la presencia de la asociación en un cierto número de wilayas (creo que 25) lo que constituye un importante obstáculo. No veo por qué una asociación debe probar que está presente en un gran número de wilayas si sus preocupaciones son locales o subregionales. Si este requisito constituye una dificultad para un partido político todavía más para una asociación.
Por otro lado está la cuestión de la financiación. Entiendo la preocupación de los poderes públicos de evitar las injerencias externas, impedir que países extranjeros manipulen las organizaciones de la sociedad civil, etc … El problema es que se trata de una restricción bastante perjudicial. En el plano económico Argelia posee una economía rentista lo que significa que el sector privado está poco desarrollado en comparación con otros países vecinos así que no tenemos ni la tradición del patrocinio ni la de la financiación privada. Además, aquellos que pueden hacerlo no están particularmente volcados en la cuestión: las grandes empresas privadas argelinas se dedican principalmente a invertir en la creación de periódicos o televisiones privadas más que en el ámbito asociativo. Consecuencia de esta situación es que las organizaciones de la sociedad civil dependen de la financiación pública. Esto constituye en sí otro problema porque el sistema de financiación pública no está sistematizado así que las asociaciones dependen del capital social de sus dirigentes para lograr la ayuda financiera que la ley prevé (la ley establece que las autoridades locales y regionales deben contribuir a financiar estas organizaciones).

¿Cuáles son los elementos que frenan la emergencia de un movimiento de contestación contra el régimen en Argelia?

Podríamos clasificarlos en objetivos y subjetivos. Entre los elementos objetivos cabe destacar la naturaleza híbrida del sistema político. En Argelia no estamos ni en un sistema autoritario absoluto ni mucho menos en una democracia. Este carácter híbrido permite un margen de maniobra bastante amplio tanto al régimen como a los actores de la oposición. Un margen de maniobra que, por otro lado, impide la radicalización de una oposición con derecho de hablar, a participar en las elecciones, a crear partidos políticos…
Otro elemento objetivo de gran importancia es que la renta está mal distribuida, es cierto, pero aun así es ampliamente repartida. Los últimos escándalos muestran que la corrupción alcanza unas cotas catastróficas pero aún así no se trata de un régimen político predador que no redistribuya, al el contrario, a través de los presupuestos del Estado podemos observar que la importancia de las prestaciones sociales es cada vez mayor (subvenciones, ayudas directas a los jóvenes a través de programas de inserción económica y laboral, la cancelación regular de deudas a las empresas…) . En este contexto, el hecho de que la población sepa que existen ayudas económicas directas que se reparten de forma regular impide que la oposición pueda tener una base social para radicalizarse y rebelarse. Es un elemento disuasorio muy eficaz.
Otro elemento objetivo, paradójicamente producto del impacto de las primaveras árabes, es que la situación en los países que han vivido la primavera árabe no es ahora mismo mejor, incluso, a veces, ha empeorado. En ese sentido no podría hacérsele mejor servicio al gobierno argelino al mostrar lo que está ocurriendo en Libia, Egipto, Mali. Tanto la forma en que los occidentales han gestionado las primaveras árabes como la propia evolución interna de los países que han conocido un cambio de régimen constituyen argumentos para el estado argelino para mantenerse y para la población para pensar “más vale lo que tenemos aquí que lo que pasa allí”. Eso se percibe incluso a nivel de los jóvenes. La intervención de la OTAN en Libia, el apoyo a la monarquía de Bahrein, la evolución de la situación en Siria… son excelentes motivos para mantener el status quo en Argelia. Incluso aquellos que tenían veleidades de cambio ven en dichos elementos razones para no forzar el proceso.
En cuanto a los elementos subjetivos, el hecho de que el terrorismo no esté aún demasiado lejos, e incluso que no haya desaparecido todavía, constituye asimismo la mejor coartada para el régimen argelino para justificar su permanencia. El miedo a que un nuevo cambio desemboque en un conflicto interno persiste con fuerza. Cuanto más se deteriora la situación en Siria mayores son las razones para mantenerse, cuanto más se degrada el contexto egipcio con los Hermanos Musulmanes mayor es el miedo al islamismo, lo mismo en Túnez… Finalmente el mejor ejemplo para Argelia es el modelo de Marruecos: suaves reformas aplicadas de forma progresiva de modo que cuanto más se reforma menos se reforma…

¿Cuáles son los puntos débiles del régimen argelino?

La naturaleza del mismo régimen constituye tanto su fuerza como el reverso de la moneda. Su carácter colegial le ha permitido resistir a todas las turbulencias. El régimen está constituido de distintos elementos y el debilitamiento o la caída de uno ellos no implica la debilitación de todo el sistema. Esta fuerza es sin embargo también su debilidad porque el régimen carece de coherencia, no tiene visibilidad y está sujeto a tensiones y disensiones internas que constituyen una flaqueza en la medida en que al régimen le cuesta prever el futuro, incluido el próximo.

Otro punto débil, para mí el mayor de todos, es que la supervivencia del régimen depende del precio del barril de petróleo. En lo que respecta a otras amenazas, el régimen argelino ha dado muestras de su capacidad de adaptación, como lo ejemplifica el hecho de haber sobrevivido al terrorismo, sin embargo, como régimen autoritario sus proyecciones no son a largo plazo. No hay una voluntad real de asegurar un mínimo desarrollo a las generaciones venideras, está en la propia naturaleza del régimen. Pese a ello, existe en el seno de este sistema colegial una voluntad de perpetuar el régimen más allá de los hombres que se enfrenta a una segunda tendencia, la de aquellos que tienen una visión mucho más cortoplacista.

¿Podemos hablar de sociedad civil en Argelia?

Sí y no. Si por sociedad civil entendemos una independencia total del poder político, entonces no podemos hablar de sociedad civil en el caso argelino. Pero creo que entonces hay muy pocos países en los que ésta exista realmente. En Argelia, si bien su sociedad civil no reúne las características del término según se define en los libros, la realidad es que la población se organiza más allá del Estado con medios más o menos artesanales.
Cuando una organización es demasiado visible o molesta, el Estado no la reprime, crea una asociación paralela que hace el mismo trabajo pero sin molestar. Es una clonación. Lo mismo ocurre con los partidos políticos. La fuerza del régimen está más en la cooptación que en la represión. El régimen político argelino habría seguido la suerte del de Mubarak y el de Ben Ali si no hubiera ha comprendido rápidamente que reprimir no es suficiente, hay que amenazar, sí, pero también dejar cierto margen de maniobra que permita a la sociedad respirar. En Argelia hay más de 100.00 asociaciones, es imposible que el Estado las controle a todas. Es suficiente controlar una o dos en un sector determinado para que hagan sombra a las demás y muestren a la población que hay otros discursos. Es más eficaz y más inteligente. Lo mismo ocurre con los sindicatos: cuando un sindicato se vuelve molesto se crea otro que obtendrá rápidamente lo que el otro reivindicaba desde hacía siglos a cambio de que se trate de demandas socioeconómicas despolitizadas.

¿Cómo ha sido la evolución de la relación entre partidos políticos y la sociedad civil?

En general no ha sido muy buena. Pienso en dos ejemplos. El primero es el de partidos como el FFS y el RCD que tenían un importante arraigo en Kabilia y que han perdido muchos apoyos a favor de la emergencia de unas organizaciones que han creado sus propias dinámicas ayudadas por los poderes públicos.
El otro ejemplo es el del MSP, Hamas, que también tenía un amplio arraigo social a través de la asociación al Irshad, muy activa. La elección de pasar a lo político creó una primera división en la asociación y después las diferentes disensiones en el partido contribuyeron a debilitar la asociación. Aparentemente el matrimonio no es muy feliz.

¿Existen en las universidades argelinas espacios de contestación estudiantiles?

Son totalmente apolíticos y persiguen objetivos que no tienen relación alguna con la mejora de las condiciones de trabajo de los estudiantes. La despolitización del movimiento sindical estudiantil fue catastrófica. Ésta fue llevada a cabo tras los hechos de los 90 para impedir que los partidos políticos, los islamistas sobre todo, utilizasen la universidad como cantera.

Sin embargo hay cada vez hay más jóvenes que se aproximan, de una forma interesada, a los partidos políticos. Éstos, a su vez, son vivamente animados a rejuvenecer sus filas ya que un sistema político no puede sobrevivir con unos partidos envejecidos, para mantener el régimen hace falta una clase política dinámica y creíble. El sistema de cuotas aplicado a las mujeres y los jóvenes forma parte en este sentido de esta estrategia de mantenimiento del régimen.

¿Qué credibilidad social tienen los partidos políticos en Argelia hoy en día?

La tasa de participación en las últimas elecciones responde a esa pregunta: entre débil y mala. Y los partidos son tanto responsables como víctimas de esta situación. Responsables porque no se comprometen en el militantismo de base, no están presentes en el terreno de forma constante para imponerse como una fuerza política real, sólo actúan durante las citas electorales y luego desaparecen. Por otro lado tampoco es fácil teniendo en cuenta los obstáculos inherentes a la vida política. Por ejemplo, hoy hay varias cadenas de televisión pero hasta hace poco sólo había una. El debate político existía sólo en la prensa escrita. La aparición de las cadenas privadas es una prueba más del impacto de las primaveras árabes en un régimen político que se ha visto impelido a revisar su forma de gobernanza.

¿Cuál es la opinión de la sociedad argelina sobre el término “primavera” aplicado a los acontecimientos ocurridos en varios países árabes? 

Los argelinos desconfían bastante de lo que viene de fuera, tienen muy mala percepción de los cambios políticos acaecidos en el mundo árabe recientemente debido a sus consecuencias. Yo pienso, sin embargo, que se trata de un juicio injusto puesto que cuando se hace caer un régimen no se puede esperar tener un régimen democrático en tan sólo en dos o tres años, se trata de un proceso más largo. La utilización del término primavera no ha hecho más que reforzar la “hostilidad” de los argelinos en relación con lo que ocurre. Para el argelino medio no es sólo que las revueltas hayan conducido al caos, en ciertos casos a la guerra civil y a veces a la emergencia de los islamista (que no son siempre percibidos como sinónimo de demócratas), sino que encima para definir esos acontecimientos se emplea un concepto de vinculado a cambios sociales ocurridos en Europa o en América Latina. Esta sucesión de hechos desafortunados ha tenido como consecuencia que los argelinos hayan dejado de aspirar a un cambio. Para mí eso es lo peor: que la sociedad haya llegado a la conclusión de que ya hemos alcanzado lo mejor a lo que podíamos aspirar.

¿Cuál es el horizonte político más probable para Argelia en los próximos años?

El status quo. No veo como podría haber una revolución, me sorprendería mucho que hubiese un movimiento tipo Túnez o Egipto. El escenario más probable es que el cambio venga de dentro del régimen, lo que significa que se hará de forma muy progresiva. De hecho desde ese punto de vista este proceso de cambio ya ha comenzado. Sé que muchos no están de acuerdo con esta opinión pero creo pero no podemos comparar el régimen político de después del 89 con lo que había antes, no es el mismo. Las personas, los dirigentes, tal vez sí, pero el modo de gobernanza ha cambiado totalmente. Hace ya veinte años que se está produciendo un cambio en el interior del régimen, el problema es que no se avanza lo suficientemente rápido porque el régimen político ha modernizado sus medios de supervivencia. Y si no se hubiera adaptado se hubiera desmoronado, ha tenido mil ocasiones para hacerlo pero ha sobrevivido.

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